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DETRÁS DEL HUMO

LO QUE NO SE VE

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Los vapers, o cigarrillos electrónicos, son dispositivos que contienen un líquido con diferentes sustancias que se transforma en un aerosol al calentarse. Este líquido puede contener nicotina, sabores y otras sustancias químicas . Aunque se popularizan y comercializan como una alternativa menos dañina que los cigarrillos tradicionales, los estudios recientes revelan que los vapers también pueden tener efectos nocivos para la salud, especialmente en el desarrollo pulmonar y cardiovascular.

 

Tras el Humo es un reportaje que busca aportar una visión más amplia sobre su venta, consumo, consecuencias y regulación. A través de vídeos dinámicos acompañados te textos informativos, gráficas y entrevistas, queremos concienciar sobre los peligros reales de estos dispositivos. A pesar de su imagen como una opción más segura, su impacto en la salud, especialmente entre los jóvenes, está generando preocupación entre médicos y especialistas. Por ello, es fundamental que abordemos sus peligros y su potencial daño a la salud pública.

Pero, antes de empezar: ¿cuándo nacen los vapers? ¿Qué relación tienen con el cigarrillo tradicional? Desliza para abajo para ver dónde empieza todo.

Image by Alexandru-Bogdan Ghita

PARTE 1:

VENTA: CONTEXTO SOCIAL Y REGULACIÓN

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A diferencia de los cigarrillos tradicionales, los lugares en los que se pueden vender los cigarrillos electrónicos no están tan regulados. Actualmente, se pueden comprar en muchos espacios, desde tiendas especializadas hasta grandes cadenas de supermercados y gasolineras. Según fuentes del Ministerio de Sanidad: “con la normativa actual se pueden vender vapers hasta en una pescadería si se quisiera (…) esto es algo que con la nueva normativa que estamos desarrollando queremos cambiar”. 

Según una encuesta de Sigmados, el 85,8% de los consumidores compra en tiendas físicas especializadas. Estos lugares no sólo ofrecen una amplia gama de productos, sino que también brindan un asesoramiento especial y atención personalizada a los clientes que buscan información sobre cómo empezar a vapear o qué productos son más adecuados para ellos.

Esta misma encuesta afirma también que el 11,3% de los consumidores compra este producto a través de tiendas online. Sitios como Amazon o eBay han visto cómo ha aumentado la demanda de estos productos. Una de las principales amenazas de la compra online es la falta de regulación de muchos sitios web que venden estos dispositivos. Debido a esto, los clientes no pueden verificar la autenticidad de los productos ni la calidad de los líquidos que contienen. Esto puede ocasionar que se adquieran vapers falsificados o productos que no cumplen con los estándares de seguridad, lo que podría crear graves problemas en la salud.

Por último, únicamente el 2,9% de los encuestados compra estos productos en lugares convencionales como los estancos. Estos establecimientos que tradicionalmente se han dedicado a la venta de tabacos han adaptado su oferta para incluir dispositivos de vapeo. 

A medida que la industria continúa evolucionando y desarrollándose, es muy importante que se regulen los espacios en los que se pueden comprar estos productos para garantizar unos estándares mínimos de seguridad en la salud de los consumidores.

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PARTE 2:

CONSUMO: SALUD Y ADICCIÓN

En estos últimos años, se ha detectado que tanto en España, como en el resto de los países europeos, el consumo de vapers se ha incrementado de manera exponencial. Este elemento originalmente nació como una alternativa más sana, menos perjudicial que el cigarrillo tradicional, pero se ha demostrado que esto no es así.

Muchos consumidores creen erróneamente que los vapers son menos dañinos que el tabaco. A pesar de que ya hay estudios que indican que los vapers tienen sustancias tóxicas y químicos que afectan a la salud, sigue gozando de una buena imagen pública, entre otras cosas,  por sus colores vivos como campañas de marketing que se realizan en redes sociales y su color y sabor atractivo. Plataformas como Tik Tok e Instagram han visto cómo “influencers” promueven su consumo sin abordar los riesgos que éstos tienen. 

Muchos consumidores se “agarran” a la idea de que sólo fuman en fiestas o en espacios de ocio, no siendo para ellos una adicción, lo que se conoce como “fumador social”.  Este concepto se ha vuelto cada vez más común en la sociedad y se asocia únicamente al tiempo libre percibiendo como menor el problema que puede ocasionar en la salud.  En una entrevista realizada a Matías Manuel Lederhos, médico de exploración y prevención en la AECC, nos explicó que “los fumadores sociales también son considerados fumadores y se deben de tratar como tal” desmintiendo el bulo de que fumar de vez en cuando no es perjudicial para la salud. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En una encuesta realizada por el equipo de Tras el Humo, observamos que el 94,9% de los encuestados consumen vapers fuera de casa, ya sea en compañía o en entornos de ocio, y únicamente el 5,1% de ellos fuma sólo en casa. Esto representa claramente la cultura de “fumador social” que se ha descrito anteriormente.

El aumento del consumo de vapers en jóvenes es un fenómeno complejo que involucra diversos factores (elementos socioculturales, campañas de marketing, la percepción del riesgo, entre muchos otros). Es crucial combatir el auge del consumo de vapers en todos los ámbitos para conseguir erradicar su uso de manera completa.

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Encuesta sobre el consumo

El equipo de Detrás del Humo realizó en octubre de 2024 una encuesta online a más de 100 personas para comprobar sus hábitos de vapeo. Estos encuestados, la mayoría jóvenes menores de 25 años, nos dejan los siguientes resultados, que se corresponden con lo que los estudios e investigaciones recientes nos cuentan sobre el vapeo, los hábitos realacionados y la información que los jóvenes tienen sobre ello. Para ver los gráficos con más detalle, pincha en el siguiente enlace.

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¿Has fumado vaper alguna vez?

Un 84% de los encuestados afirma haber probado este tipo de productos.

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¿Qué tipo de producto de vapeo utilizas?

Los desechables resultan ser los más utilizados. Hay que destacar que son más comodos y se utilizan en entornos de fiesta.

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¿Has intentado dejar los vapers?

Es positivo ver que el 60% de los encuestados han conseguido dejar de fumar.

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¿Con qué frecuencia fumas vaper?

Destaca que los fumadores semanales sean un 34% y los diarios hasta un 10%.

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¿Dónde sueles fumar vaper?

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Es importante destacar a los fumadores sociales, pues un 70% está acostumbrado a fumar en entornos de ocio.

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¿Por qué fumas vaper?

La curiosidad y la inovación en cuanto a sabores son las razones más populares para fumar vaper.

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¿Dónde compras los vapers?

Casi la mitad afirma que compran estos productos en puntos de venta no regulados.

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¿Cómo de informado te sientes?

Es relevante que sólo el 13% de los encuestadps se sientan realmente informados sobre las consecuencias de los vapers para la salud.

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¿Es más seguro un vaper o el tabaco?

Es destacable que un tercio de los encuestados no tengan claro los peligros de los vapers.

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¿Qué cambios en las salud has notado desde que vapeas?

A pesar de que los efectos suelen ser a largo plazo, un 21% de los encuestados ya han tenido efectos negativos en su salud a causa de utilizar este tipo de dispositivos.

Image by Alexandru-Bogdan Ghita
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PARTE 3:

CONSECUENCIAS: SALUD

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Desde la aparición de los cigarrillos electrónicos, entre ellos los vapers, los científicos e investigadores se han propuesto investigar las consecuencias en la salud que tiene consumir estos productos. 

Un último estudio ha identificado que más allá de las consecuencias en los pulmones, los cigarrillos electrónicos, incluso aquellos que no tienen nicotina, dejan huella en las arterias y venas. No es el único estudio que demuestra que los vapers son nocivos para la salud. La Asociación Americana de Cardiología demostró que los ciudadanos que los consumían habitualmente registraban cambios serios en la función de los vasos sanguíneos y en la función del corazón. Además, tuvieron peores resultados en las pruebas de esfuerzo físico comparado con individuos que no habían utilizado los vapers.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Unos de los ingredientes en el líquido de los vapers más dañinos y preocupantes para los investigadores es el propilenglicol y la glicerina vegetal que al calentarse se descomponen y pueden causar irritación en las vías respiratorias. Pudiendo llegar a ocasionar una bronquitis crónica y, a largo plazo, aumenta el riesgo de sufrir cáncer. Esto es preocupante sobre todo en los adolescentes y jóvenes ya que sus vías respiratorias aún se encuentran en desarrollo. 

Además del daño pulmonar y cardiológico, el uso de los vapers también está vinculado a los trastornos neurológicos y problemas de salud mental. Diversos estudios confirman que los jóvenes que consumen estos productos son más propensos a experimentar ansiedad y depresión. Esto es realmente preocupante en la actualidad donde nos encontramos en un contexto en el que los problemas de salud mental entre los jóvenes están en aumento. 

A pesar de la percepción generalizada de que los vapers son menos dañinos que los cigarrillos tradicionales, la evidencia científica demuestra que tiene serias consecuencias para la salud que son muy significativos. Las campañas de educación y prevención son esenciales para abordar este problema y reducir el uso de estos dispositivos, especialmente entre los jóvenes. La comunidad médica y los organismos de salud deben continuar promoviendo la investigación sobre el daño en la salud que tiene el uso de vapers y crear estrategias efectivas para informar y proteger a las generaciones futuras de los riesgos asociados. 

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PARTE 4:

REGULACIÓN: LEGISLACIÓN Y PERSPECTIVAS FUTURAS

A medida que el consumo de los vapers sigue aumentando, existen ciertos retos que las instituciones deben afrontar. La legislación sobre los vapers se encuentra en desarrollo y varía significativamente de un país a otro. En España la regulación de los vapers actualmente es prácticamente nula. “Dentro del bar, legalmente, hoy por hoy, como está la normativa, se puede fumar vaper”, nos informan fuentes del Ministerio de Sanidad. 

En Estados Unidos, por ejemplo, existen diversas leyes que exigen a los fabricantes de vapers que obtengan la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) antes de comercializarse. Sin embargo, países como Australia han optado por adoptar un enfoque más restrictivo, prohibiendo la venta de líquidos de vapeo que contengan nicotina sin receta médica. Esta diferencia en la regulación refleja la falta de consenso internacional sobre cómo abordar el fenómeno del vapeo.

Uno de los principales problemas que se enfrenta la legislación es la falta de datos sobre sus efectos a largo plazo debido a su reciente aparición en el mercado. La falta de consenso científico sobre los efectos a largo plazo del uso de vapers, junto con la presión de la industria y los grupos de defensa, ha dado lugar a una paralización en la creación de una normativa clara y efectiva. Esta situación resalta la dificultad de los sistemas legislativos para adaptarse a la aparición de nuevos productos en el mercado. 

La innovación tecnológica también está vinculada con el futuro de los vapers. Las empresas continúan desarrollando nuevos productos, desde dispositivos de vapeo más sofisticados hasta líquidos con ingredientes menos nocivos. Esto plantea la duda de si la legislación podrá mantenerse al día con la rápida evolución del mercado. Los gobernantes se enfrentan al reto de crear normativas que no solo protejan a los consumidores, sino que también fomenten la innovación y la competencia en un sector que continúa en constante evolución. 

El futuro de la legislación sobre vapers dependerá de la capacidad de los gobiernos para adaptarse a un panorama en constante cambio. En España se espera que se apruebe una nueva legislación que regule de manera más clara el mercado de los vapers. Se espera prohibir fumar en espacios de espectáculos públicos y en campos de fútbol en todo el país, como ya ocurre, por ejemplo, en el País vasco, y regular sus espacios de venta, entre otras muchas normas. A medida que continúan apareciendo nuevos datos sobre los efectos del vapeo y surgen nuevos productos, será esencial que los legisladores trabajen en colaboración con expertos sanitarios, la industria y consumidores para desarrollar políticas efectivas que desincentiven su uso. Solo así se podrá conseguir que el vapeo se reduzca creando unas generaciones más sanas y con menos hábitos nocivos.   

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ENTREVISTA CON EL MINISTERIO DE SANIDAD

El jueves 28 de noviembre, el equipo de Tras el Humo acudimos al Ministerio de Sanidad para reunirnos con la Unidad de Prevención del Tabaquismo y charlar sobre su papel en la regulación, venta y consumo de estos dispositivos. Sentados alrededor de una mesa, esa mañana estuvimos conversando durante más de una hora para poder poner en perspectiva la situación actual en España.

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Tras el humo: Para empezar, ¿cuáles son las principales razones que ha identificado el Ministerio para que haya aumentado el consumo de vapers, especialmente entre los jóvenes? 

Ministerio de Sanidad: Hay encuestas que lo dicen, la principal es el Estudes, que es la que hace el Plan Nacional sobre Drogas. Es una encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias. La última es del 2023 y dice que hay un 54,6% de jóvenes entre 14 y 18 años que ya ha consumido alguna vez el cigarrillo electrónico con o sin nicotina. Ahora hay un proyecto piloto que todavía no ha salido, pero querían bajar la edad, porque se está viendo que entre 12 y 13 años empiezan con los que no tienen nicotina. 

M: Sobre los motivos, pues principalmente que tienen una imagen más tecnológica. Son súper atractivos por los sabores o diseños que tienen. Luego también hay una labor de la industria que quiere hacer ver que son menos dañinos, que es un producto incluso que ayuda a dejar de fumar.

T: El uso de influencers también ayuda, ¿no? Hay muchas colaboraciones con personas mediáticas. Nos hemos dado mucha cuenta de que los influencers tienen gran importancia porque son capaces de hacer que la gente consuma su producto. 

M: Muchas veces es por ignorancia. No les llamo ignorantes, digo ignorancia de la situación. Si a lo mejor a ellos les dijeran que el producto que están anunciando realmente es un problema de salud a largo plazo, quizá no lo harían. Pero claro, si te lo están vendiendo como un producto menos dañino, es súper atractivo. 

M: Simplemente el llamarlo vapeador o vaper es un nombre mal utilizado porque no genera un vapor, no lleva agua. El líquido es un propilenglicol, glicerina vegetal, aromas y nicotina si la lleva. No hay agua en su composición. Al calentar el producto con las resistencias se genera un aerosol con diferentes compuestos químicos que es lo que tú inhalas y exhalas. Incluso los que no tienen nicotina, que es la sustancia adictiva, tienen otras sustancias químicas peligrosas.

M: Otra cosa es que el precio es competitivo, sobre todo en los de un solo uso. Además, es verdad que ahora mismo la venta no está muy controlada. Eso es una cosa que tenemos que cambiar, porque ahora mismo se pueden vender en cualquier sitio. Son de muy fácil acceso. También el precio, sobre todo de los desechables, es muy barato.

T: ¿Cómo está colaborando el Ministerio de Sanidad con otras instituciones y otros organismos? Sobre todo para investigar los efectos a largo plazo que tienen en la salud también los vapers. 

M: Nosotros colaboramos con un montón de sociedades científicas. Incluso a la hora de elaborar nuestro plan integral de prevención y control del tabaquismo, colaboramos con la Asociación Española Contra el Cáncer, con la OMS, con el CNPT, que es el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, que a su vez cuenta con un montón de sociedades científicas, y con médicos a título individual, con el Instituto de Salud Carlos III

M: Sí que es verdad que los vapers no llevan tanto tiempo en el mercado. A corto plazo ya si que hay evidencias de los efectos que ya están causando los vapers, pero es verdad que a largo plazo hay que empezar a verlo ahora. Uno de nuestros proyectos es la monitorización y la investigación en el control del tabaquismo. Pero para saber a largo plazo, pues claro, tiene que pasar ese plazo. Ahora mismo sabemos que ya hay gente que presenta toses, Epoch, otro tipo de enfermedades, irritaciones de la garganta, pero de momento es sólo el impacto a corto plazo. 

M: A largo plazo va a pasar como con el tabaco. Es una pena porque nos gustaría, con la evidencia actual, no tener que esperar a 40 años o 30 años para ver los efectos en los jóvenes que ahora tienen quince, queremos no tener que llegar a esa situación. 

M: Haciendo perspectiva histórica, sabéis que en el sector del tabaco, las empresas sí sabían que producía cáncer, pero de cara al público financiaban a médicos y sociedades para decir que no era tan malo y sembrar la duda. Ahora con el cigarrillo eléctrico puede ocurrir lo mismo porque las mismas tabaqueras son las que han invertido en el sector. Ellos mismos nos acusan de poner trabas a la gente para que dejen de fumar y se cambien algo menos dañino como son los vapeadores o el tabaco calentado. Nosotros lo que queremos es que no cambien un producto por otro que sigue generando adhesión y problemas de salud. 

M: El término este de reducción de daños nos gusta mucho incidir porque es un término que existe en salud pública. Se lo ha adueñado la industria para decir que es menos dañino. No, la reducción de daños existe en salud pública cuando se crea algo que sin ser inocuo al 100% contrarresta o evita un daño a la salud, pero son tratamientos temporales y nunca financiados ni elaborados por los mismos que han causado el daño. Lo muestran como un producto recreativo, pero no la presentan en ningún momento a la agencia para que sea una herramienta de cesación. 

M: También sobre el bulo generalizado que dice: “no si al ministerio no les interesa que se acabe con el tabaco porque recaudan muchos impuestos”… Nosotros no vemos un duro, que es a lo mejor un error que se comete, que no vaya directamente al gasto sanitario. Lo que se recauda del tabaco va a las arcas públicas y luego se distribuye de diferentes formas. Sí, el Estado recauda dinero, pero también es el que luego va a pagar el tratamiento de esas enfermedades. Y un tratamiento de cáncer es muy costoso. 

M: Cuando se suben los impuestos al tabaco no es porque el Estado quiera recabar más. Es verdad que hay una medida recaudatoria, pero tiene un componente sanitario, pues desincentiva el consumo (lo dice la estrategia MPOWER de la OMS). En España hace mucho que no sube, desde 2016. 

M: Nosotros estamos diciendo que para el 2040 queremos una generación libre de tabaco. ¿Por qué no lo prohibimos? Bueno, pues principalmente porque todavía en España hay 8 millones de personas fumadoras. Sería una medida que legalmente no se podría adoptar en un mercado globalizado y europeo como el que tenemos.

T: Y a nivel competencial relacionado con esto, con las Comunidades Autónomas, ¿existe una relación o tenéis superioridad en el tema del tabaco, de la legislación? 

M: Tenemos un grupo de trabajo de tabaquismo que nos reunimos al año tres veces y han colaborado mucho con el plan y en muchos temas. Nosotros somos los competentes para la regulación nacional y para trasponer directivas, pero ellos también pueden hacer regulaciones siempre que no sean menos restrictivas que las nuestras. Un ejemplo es la prohibición de fumar en terrazas durante la pandemia, que vino desde las propias CCAA.

T: Ahora que habéis dicho eso, ¿qué incidencia tienen los vapers en los fumadores pasivos?

M: Uno de nuestros principales objetivos ahora es intentar equiparar todo lo posible el tabaco con las nuevas formas de consumo en cuanto a espacios libres de humo, o sea, tener espacios libres de humo y aerosoles. Ahora mismo el humo ambiental de tabaco está clasificado, ya se sabe que es cancerígeno y tal, pero con los vapers hay cosas que todavía nos faltan. Hay mucha gente que no lo sabe, pero podrías vapear un cigarrillo eléctrico en un bar. Parece que todo el mundo ha interiorizado que dentro de un restaurante no se fuma. Y quien dice fuma, no se vapea. Es cierto que es muy buenista pensar que en ese sentido lo hacen con conciencia, aunque puede ser que no sepan que se puede.

T: Antes hemos estado hablando un poco de la legalidad de estos nuevos productos. A diferencia del tabaco el vapor se puede vender en muchísimos lugares ¿es legal esto?

 

M: Ahora mismo la venta es libre. Ese es un problema que tenemos, de ahí los cambios legislativos. Ahora mismo incluso se podía vender un vaper en una pescadería, sobre todo los nuevos vapeadores que son los de un solo uso de usar y tirar. En las discotecas, te lo compras por 5 euros, lo usas y lo tiras. Al final es accesible a todo el mundo.

T: En cuanto a publicidad, ¿es igual de restrictiva que la del tabaco?

M: Es más laxa con los vapers, porque la legislación viene de una Directiva Europea genérica. No se complementó con medidas a nivel nacional, se traspuso directamente la directiva y no se amplió. La nueva ley que estamos elaborando busca legislar el régimen publicitario para poder equipararse al tabaco. La ley vigente es del 2010, cuando el consumo era apenas minoritario.

T: Te das cuenta del poder de las figuras públicas cuando ves el aliciente del tabaco que supuso ver a cierto cantante en una discoteca fumando.

M: ¿Quevedo en Fitz, verdad? Ya actuamos, pero es que incluso la propia sanción es pésima: 30 euros. A nadie le importa pagarlo, y menos a Quevedo. La realidad es que una tontería como ésta normaliza mucho más el consumo.

T: Vosotros como Ministerio, ¿qué campañas de concienciación estáis haciendo? Ya no sólo publicidad en medios, sino en colegios o similares.

M: Nosotros sólo hacemos campañas institucionales en los medios de comunicación nacionales. Hemos recuperado las campañas, llevamos una o dos por año, pero desde 2007 a 2014 no se hizo ninguna campaña de concienciación, no sé si por falta de interés o presupuesto. Lo bueno es que estas campañas las pueden reutilizar las CCAA. En el ámbito educativo esto corresponde a las comunidades. Sí que es verdad que hemos colaborado con el Ministerio de Educación para establecer un plan para promover espacios libres de humo, pero más allá de eso, nada.

T: ¿Es positiva la efectividad de estas campañas? ¿Tenéis estudios sobre ello?

M: Se hacen estudios después de hacer la campaña. Los resultados tampoco son maravillosos. La última que hicimos iba más dirigida a los jóvenes, no se si la habréis visto, se llama “Si fumas o vapeas, pierdes”, y la lanzamos por redes sociales. Estas campañas pasan desapercibidas, porque hay tal avasallamiento de anuncios que la gente pasa y no le presta atención. Aun así, algo de impacto tiene, pero no siempre llegan al público que queremos. 

M: Es cierto que son campañas igual demasiado suaves. Si fuéramos como la DGT, podríamos hacer campañas mucho más fuertes pero que llegasen al público. Es verdad que tampoco quieres dar ese mensaje negativo, porque piensas también en la gente que lo quiere dejar y no ir siempre desde la prohibición.

M: Una vez hicimos una campaña titulada “El tabaco ata y te mata en todas sus formas”, donde se incluían las distintas formas de fumar y aparecía también un cartucho de dinamita. Pensábamos poner una pistola, pero no nos dejaron por ser más impactante y para no incentivar temas de suicidio. Las empresas tabaqueras nos denunciaron porque decían que el cigarrillo electrónico no es tabaco. Esta campaña llegó más, porque generar polémica te da un poco más de recorrido. Todo lo que sea concienciar y hablar es sensibilización.

T: Para concluir, ¿qué previsiones tiene el Ministerio de Sanidad en relación al consumo de los cigarrillos electrónicos?

M: Estamos en un muy buen momento. Estamos en una etapa de modificación legislativa. Ahora mismo está en período de información pública el RD 579/2017 que es el que regula la fabricación y comercialización de los productos. Se han incluído las nuevas formas de consumo, y los cigarrillos electrónicos, aunque ya estaban, se han podido restringir algo más. Lo bueno del respaldo político que tenemos actualmente es que a nivel técnico están saliendo las cosas bien. Nuestro objetivo es que se pueda regular y restringir.

T: Por lo menos para regular y establecer unas garantías mínimas, ¿no?

M: Sí, por lo menos para poder regularlo. Como antes no estaba dentro de nuestro paraguas de legislación, no podíamos hacerlo. Al meter todos estos productos nuevos dentro de la legislación, por lo menos podemos controlarlo y que tenga unas garantías de composición y de etiquetado de cara al público. Esto ya es un paso bastante importante.

M: También queremos modificar la Ley para restringir los lugares donde se venden (que sea en una tienda especializada o en un estanco), restringir la venta de dispositivos de un sólo uso, y también los espacios donde se consumen (espacios sin humo). La Ley es la que regula el consumo y la venta. En agosto se lanzó la consulta pública, que es la fase inicial, y ahora falta el siguiente paso que es redactar la Ley, establecer un período de información pública y después llevarla a cabo. La ley introduciría cambios muy importantes, pero vamos paso por paso. Es cierto que el Real Decreto parece poco ambicioso, pero porque el resto se regula por ley. 

T: El balance del trabajo del Ministerio es positivo por lo menos, ¿no?

M: El balance es súper positivo porque llevamos año y medio trabajando. Se aprobó el Plan Integral de Prevención y Control de Tabaquismo en el Consejo de Ministros, se aprobaron las dos consultas públicas del Real Decreto y de la ley, hemos hecho jornadas de tabaquismo, trabajamos con sociedades científicas… En 2024 establecieron que una de las líneas prioritarias sería el tabaquismo, y se ve el impacto que está teniendo este trabajo, aunque tan sólo estemos al principio de la legislatura.

Conócenos

¡Hola! Nuestros nombres son Sofía, Alejandro y Andreu. Somos un grupo de tres estudiantes de Periodismo + Ciencia Política y Gestión pública de la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid. Hemos hecho esta web como parte de un proyecto para una de las asignaturas del doble grado, pero con muchas ganas también de divulgar y hacer llegar la información de la mejor forma posible.

¿Quiénes somos?

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Sofía Sevilleja Martín

Estudiante de 4º de Periodismo + Ciencia Política y Gestión Pública en la URJC.

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Alejandro Rivera Hernández 

Estudiante de 4º de Periodismo + Ciencia Política y Gestión Pública en la URJC.

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Andreu Oliver Casas

Estudiante de 4º de Periodismo + Ciencia Política y Gestión Pública en la URJC.

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